Intervención de militares terminó en altercado con «pasadores» por decomiso de contrabando

Un intento de la Armada Boliviana por decomisar prendas usadas de contrabando en el sector de Puerto Chalanas desató un violento enfrentamiento con «pasadores» y civiles de Bermejo. 

Verdad Escrita. |21/07/2025|

La ciudad fronteriza de Bermejo, al sur de Bolivia, fue escenario de un nuevo y tenso episodio este fin de semana, cuando efectivos de la Armada Nacional intentaron interceptar el ingreso ilegal de mercadería. El incidente se concentró en prendas usadas que eran transportadas por “pasadores” que cruzaban el río Bermejo desde Argentina. La intervención escaló rápidamente a un altercado con la población civil, quienes respondieron con el lanzamiento de piedras contra un vehículo militar y lograron recuperar parte de la carga que había sido inicialmente decomisada.

Incidente en puerto Chalanas: Resistencia y daños, el suceso tuvo lugar en el Puerto Chalanas, un conocido punto de paso para el contrabando minorista que fluye entre Bolivia y Argentina. Testigos del hecho relataron que durante la operación de control, los militares intentaron retener varios sacos que contenían la mercadería. Sin embargo, los pasadores, con el apoyo de vecinos del lugar, opusieron una fuerte resistencia, forcejeando con los efectivos navales hasta conseguir arrebatarles los bultos.

Videos que circulan en redes sociales y fueron replicados por medios locales como Bolivia TV y La Quiaca al Día, muestran la virulencia del enfrentamiento. En las imágenes, se observa a un grupo de civiles profiriendo gritos de aliento a los pasadores, instándolos a no ceder, mientras forcejeaban con los militares para recuperar los bultos. En medio de la reyerta, el lanzamiento de piedras provocó daños a un vehículo oficial y causó lesiones a algunos efectivos militares, aunque hasta el momento no se ha confirmado la magnitud exacta de los daños ni el número preciso de heridos.

Contrabando: Sustento local vs. control estatal

Este incidente pone de manifiesto la creciente resistencia de la población local a los operativos de lucha contra el contrabando en Bermejo. Los “paseros” o “pasadores” representan un sector informal ampliamente extendido en la región, cuya actividad principal es el traslado de productos, particularmente prendas usadas, de un lado a otro de la frontera. Aunque es una actividad ilegal, constituye una fuente de sustento diario para muchas familias bermejeñas, especialmente en un contexto de escasez de empleo formal y oportunidades económicas en la región.

Esta situación genera una contradicción cada vez más tensa entre la necesidad del Estado boliviano de controlar el contrabando –que impacta negativamente en la economía formal y en la industria nacional– y la compleja realidad social y económica de las zonas fronterizas, donde una parte significativa de la población depende de estas actividades informales para sobrevivir.

El rechazo a los controles aduaneros por parte de algunos sectores locales no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, el nivel de confrontación y la organización comunitaria para evitar los decomisos revelan un escenario desafiante para las autoridades. Este contexto también suscita cuestionamientos sobre el enfoque de los controles fronterizos: si deben limitarse a la represión o si es imperativo buscar soluciones estructurales que incluyan alternativas económicas viables para estas comunidades.

Hasta el cierre de esta edición, las autoridades de la Armada Nacional no han emitido un comunicado oficial sobre el incidente, ni se ha informado sobre acciones judiciales posteriores. Mientras tanto, en las redes sociales, el debate está polarizado: algunas voces apoyan la labor de los militares, mientras que otras defienden a los pasadores, reflejando la complejidad social y económica que subyace al problema del contrabando en regiones como Bermejo.

La persistencia de estos enfrentamientos en la frontera sur de Bolivia pone en evidencia la urgencia de un enfoque integral para abordar el contrabando. No solo se trata de reforzar la presencia militar, sino de desarrollar políticas públicas que promuevan la diversificación económica y la generación de empleo formal en estas zonas, ofreciendo alternativas a la población que actualmente depende de actividades ilícitas para su subsistencia.

La falta de un pronunciamiento oficial por parte de la Armada Boliviana hasta el momento también genera incertidumbre sobre las acciones a seguir y la respuesta institucional ante estos actos de resistencia. La población de Bermejo, por su parte, espera que se atiendan tanto las necesidades de seguridad como las socioeconómicas, a fin de evitar que la tensión escale a mayores conflictos.

Fuente: El Periódico

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